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Ana Laura Fernández, cuenta con conocimientos en la elaboración de piezas en cerámica, sobre su experiencia en este oficio comenta:
“Soy diseñadora gráfica, graduada de la Universidad de Costa Rica en el 2017 y actualmente estudiante de la carrera de Diseño Cerámico en la misma universidad. Tengo tres años de estar haciendo cerámica, en donde he podido aprender sobre la historia precolombina, incluyendo el papel tan importante que posee la cerámica dentro de la vida de los indígenas.
En la carrera de Diseño gráfico, pude conocer un poco teóricamente sobre los precolombinos, pero no tan a profundidad como sí lo he hecho en la carrera cerámica, en la cual, al estar en contacto directo con la misma materia prima que tenían los indígenas, el barro, se crea una empatía mayor con las técnicas y la cultura indígena.”
Sobre su pieza presentada en el certamen y su relación con la identidad costarricense, menciona:
“La cerámica cumplía y cumple una función muy importante en la vida de los indígenas. Con ella podían crear objetos utilitarios que les facilitaban las labores diarias, por ejemplo, un objeto tan simple como lo es la vasija. La vasija podía ser utilizada para almacenar alimentos como granos, frutas o agua y poder transportarlos fácilmente o simplemente para conservarlos.
La vasija es un objeto que está presente en todos los pueblos indígenas del país, aunque con distintas estéticas. Se pueden observar variaciones en las agarraderas, en el pastillaje, las decoraciones, en los colores, los tamaños y en la forma general del cuerpo de la vasija.
Todas son distintas, pero todas son vasijas creadas con el propósito de facilitar la vida de las personas.Por estas razones, mi pieza cerámica representa la unión de todos los pueblos indígenas a través de elementos simples que poseen en común, como la vasija, el barro y el horneado rústico.
En mi pieza cerámica, se pueden observar pequeñas vasijas de distintas formas y tamaños, pero en conjunto todas forman una sola vasija; la cual es un incensario, que mide 26cm de ancho por 30cm de alto.En el cuerpo de esta, se encuentran pequeños calados, por donde sale el humo de las hierbas.
La utilidad del incienso, es un referente a los rituales precolombinos que se realizaban para comunicarse con los dioses para pedirles que lloviera, que hiciera sol, para eventos fúnebres o para celebraciones.Del mismo modo, el humo era también un medio de comunicación entre los pueblos o entre personas del mismo pueblo. Si alguna persona se encontraba lejos buscando comida, podían enviarle mensajes a través del humo o también se podían comunicar con el mismo método, entre pueblos.
El fuego, es un elemento fundamental para los indígenas, ya que les daba luz en las noches, les daba calor y les permitía cocinar sus alimentos.
A través del incienso, también se representa este fuego y a través del acabado final que posee mi pieza cerámica. Dicha pieza tiene un acabado con horno de aserrín o también llamado horno de negreo, en donde se pueden observar los efectos que se logran con el fuego directo y el humo que este mismo provoca.
Esto con el fin de simbolizar las técnicas cerámicas tradicionales, cuando aún no se usaba el curiol, ni ningún pigmento para la cerámica; simplemente se cocinaba el barro directamente en el fuego para solidificarlo y hacerlo resistente.
Mi pieza cerámica, representa los elementos básicos que une todos los pueblos indígenas, la vasija, el barro y el horneado rústico, en donde, a pesar de ser todos diferentes, con distintas tradiciones, todos son creadores de nuestras raíces y de lo que somos hoy”
Fuente y fotografías: Certamen Nuestras Artesanías Tradicionales, Edición 2019 “El espíritu del barro”.
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San Ramón de Alajuela. 100 metros Este del parqueo de Plaza Occidente