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Docente de Cultura Indígena en las Escuelas de Quitirrisí en el cantón de Mora y de Zapatón en el cantón de Puriscal. Por su llamado a velar por la protección y trasmisión de la cultura Huetar, ha abocado sus esfuerzos a aprender todo lo posible sobre su cultura, funda el Centro de Investigación Indígena Oropopo y es investigador de su idioma indígena Huetar, entre otras labores.
Al ser la cestería una gran tradición en el pueblo Huetar, Fabier desde que tiene 5 años se inicia en el oficio y tradición de la cestería, primero aprendiendo con su familia con su abuelo, abuela y madre, posteriormente también aprendió de mayores artesanos de la comunidad maestros en tintes naturales, tejedores de tela, talladores de madera y barro. Como Fabier comenta: “mi primera canasta de gurrión la realice a los 6 años, mi primer canasto de bejuco a los 9. Rodeado de personas mayores icónicas de la cultura y acompañado de un sinfín de experiencias vividas”. Este aprendizaje a tan corta edad implica iniciar desde muy temprano en la mañana, recorriendo sectores de la montaña para recolectar el bejuco con que se iba a trabajar, estas visitas eran dos veces por semana, con la materia prima recolectada, su abuelo le enseñaba como se preparaba el bejuco para poder usarlo para tejer.
En la actualidad, Fabier sigue preparando la materia prima que utiliza en la confección de sus obras artesanales, es un proceso que hace de forma individual y continúa consiguiendo la materia prima en las montañas del Territorio de Quitirrisi.
Fabier considera que el uso de estas materias primas para la elaboración de las artesanías en cestería ha variado con el paso del tiempo en su comunidad porque ya no hay artesanos especializados, y se va perdiendo la calidad de los materiales. Menciona como un riesgo para la continuidad de la tradición, es que se está agotando la materia prima. También explica el cambio en los usos de esas piezas de cestería, que en principio la comunidad Huetar creaba para usar en las casas y ahora son principalmente productos para la venta y que se confeccionan a gusto del cliente. A pesar de estos cambios, siguen creado obras para uso en la casa como: canastos para recolectar frutas, petate para dormir, sombrero para el sol, colador y entre otros.
Para Fabier es muy importante continuar enseñando sobre las técnicas de cestería, esto para mantener viva la tradición y respetar los deseos de uno de los mayores artesanos de los que aprendió, que le decía: “con que enseñes lo que te enseñe, ya es suficiente para mi”.
En el año 2021, motivado por ser parte de un proceso sobre la cestería, una tradición tan importante para el pueblo Huetar, participo en el Certamen Nuestras Artesanías Tradicionales, Edición 200 años de Costa Rica: Cestería, “Entrelazando Saberes”, siendo merecedor de una mención honorifica en categoría de cestería contemporánea con la obra "Urás" Esperando un Sueño acompañado de Suerte.
Posteriormente en el año 2025 participa del Certamen Nuestras Artesanías Tradicionales 2025: “Oficio del Cuero, legado y diseño” donde presentó la obra “El Origen de SHIBÜ” conformada por 2 piezas, una corona y una pulsera, elaborados en cuero café y cuero negro, además, hilo de nylon, madera de cedro, semillas de “nene”, una lámina de aluminio dorada, plumas de gallina e hilo de yute. Entre las técnicas utilizadas están el repujado y tejido. Las láminas de aluminio hacen alusión a la técnica de laminado del oro y las piezas de madera, además, tallado de barro, piedra y jade.
En el pasado, los objetos de cuero no se concebían como artesanías para la venta, sino como símbolos de prestigio y legado, ligados a la posición de la persona dentro de la cacería. Originalmente los productos estaban fabricados de cuero de venado, saíno, cuero de serpiente, cueros tepezcuintle, cuero de zorro, cuero de garrobo, cuero de iguana, entre otros. Estos tenían un valor utilitario para la cacería o para la cocina, principalmente.
Con el tiempo, se empezaron a elaborar esporádicamente piezas utilizando cueros procesados de animales como la vaca o el cerdo. En la actualidad, dentro de la comunidad indígena huetar, el oficio se reconoce bajo la categoría de artesano general, abarcando no solo el trabajo en cuero, sino también en fibra natural, jícara, madera, piedra, bambú y otros materiales propios de su tradición artesanal de la población indígena huetar.
Para Fabier, la transmisión de este oficio enfrenta el reto de los nuevos intereses de las generaciones más jóvenes. Aunque se han impulsado iniciativas para despertar su interés, el aprendizaje profundo resulta difícil, pues muchas de las técnicas dependen de prácticas como la cacería, hoy en desuso.
Agrega que el propósito central de participar en el certamen es visibilizar y valorar los saberes tradicionales indígenas, cuyo riesgo de desaparición es alto al no estar documentado en libros, videos u otros medios de resguardo. Cuando las generaciones portadoras de este conocimiento dejen el plano terrenal, también se perderán prácticas que dan sentido a la identidad indígena y a la pertenencia plena dentro de la comunidad.
Al respecto Fabier señala: “por ello, resulta vital contar con métodos de archivos digitales o físicos para que las futuras generaciones conozcan sobre los verdaderos conocimientos tradicionales indígenas Huetares, así como generar y apropiarse de espacios donde estudiantes y nuevas generaciones puedan interesarse en estos temas y dar continuidad a los saberes ancestrales, ya sea en la artesanía en cuero o en otras expresiones que caracterizan a la población indígena”.
Actualización: Certamen Nuestras Artesanías Tradicionales 2025: “Oficio del Cuero, legado y diseño”.
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San José, Mora, Quitirrisí, Territorio Indígena de Quitirrisí, 150 metros oeste de la Escuela Indígena Ninfa Cabezas González.